Es una palabra aramea que significa «ábrete», pronunciada por Jesús en Marcos 7:34 para curar a un hombre sordo y tartamudo. Simboliza la apertura de los oídos y el corazón para escuchar la Palabra de Dios y hablar de su amor.
Muchas veces la mirada del alma está ciega y no percibimos la felicidad para la que hemos nacido. En el Génesis se relata la primera vez que la humanidad se separa de Dios, una separación que se sigue repitiendo en nuestras vidas, en una desconexión espiritual que se manifiesta en angustias y vacíos emocionales.
En la película Los Domingos, una mujer, en su travesía interior, encuentra su camino de amor para vivir la Gran Experiencia, un viaje que no solo la lleva a reconocer su propia esencia, sino también a entender las interconexiones con los demás. Sin embargo, esto, tan claro en la pantalla, se vuelve turbio para algún espectador que no percibe la serpiente en su oído, esa voz engañosa que susurra dudas y temores, impidiéndole vislumbrar las oportunidades de transformación y alegría que están a su alcance.
Imitemos a Santa Jacinta Marto con oración y entrega por los pecadores










