Las cosas que se necesitan para la Misa  

         Para la Misa se necesitan ciertos objetos. Algunos son libros, otros sirven para contener el pan y el vino de la celebración, otros para purificar y otros dan belleza a los ritos.

El leccionario: es el libro que contiene las lecturas de la Misa, tomadas de la Sagrada Escritura.

El misal: es el libro del altar. Contiene las oraciones que reza el sacerdote que preside la asamblea cristiana.

El libro de la sede: en el que están las oraciones del comienzo y de después de la comunión, algún comentario para la celebración y las preces.

 La patena y el copón: son recipientes en forma de plato pequeño y de copa un poco abierta. Sirven para contener y distribuir el Pan consagrado.

  El cáliz: copa para el vino que se convertirá en Sangre de Jesús.

  Las vinajeras: son dos jarritas con el vino y el agua.

  Las velas: son llamas vivas que se consumen. Son signo de alabanza y facilitan la oración. ¡ El cristianismo es una “ explosión de luz”!

  Corporal: lienzo o paño que se extiende encima del altar para poner sobre él el cáliz y la patena.

 Purificador: es un lienzo que se utiliza para limpiar el cáliz y la patena. También lo usa el sacerdote en la comunión.

Las flores: acompañan toda nuestra vida. Son signo de fiesta y de oración, de amistad y de alegría. Con su colorido manifiestan la variedad de sentimientos e invitan a alabar a Dios y a darle gracias por la creación.

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Como estamos en Misa   

         En la oración nos dirigimos a Dios, no sólo con palabras y pensamientos, sino también con movimientos y gestos. La actitud del cuerpo es signo de la comunidad y de la unidad que se forma en la asamblea reunida para orar. Nuestras actitudes expresan la fe que tenemos, y a la vez la alimentan y estimulan.

De pie: indica atención y disponibilidad. Es la posición más habitual de la persona. Se está de pie en algunos momentos más significativos de la Eucaristía: al comenzar, en la lectura del Evangelio, durante las oraciones y la plegaria eucarística que realiza el sacerdote y mientras nos preparamos para la comunión.

Sentados: es la postura más cómoda para escuchar, pensar y meditar. En la Misa estamos sentados mientras se proclama la Palabra de Dios, durante la presentación de las ofrendas y después de comulgar; así subrayamos la atención con que escuchamos, la serenidad con que meditamos y la seriedad con que guardamos todo en el corazón.

De rodillas: expresa la pequeñez del hombre ante la grandeza de Dios; también manifiesta nuestra actitud interior de adoración y de dolor. En la Eucaristía  nos ponemos de rodillas en el momento de la consagración.

Caminar: durante la Misa hay también procesiones, en las que algunos fieles, o incluso todos, se mueven. Al principio de la Misa, cuando hace su entrada el sacerdote con los ministros, durante la procesión de ofrendas, si alguien lleva el pan y el vino para la celebración, y en la comunión cuando, quien lo desea, se acerca al altar para recibir el Cuerpo de Cristo.

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Sobre el Camino de Santiago.4

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         ¿Qué es el Año Santo Jacobeo o el Año Jubilar Compostelano? Es un tiempo en que la Iglesia concede a los fieles, con determinadas condiciones, singulares gracias espirituales; la gracia del Jubileo es de indulgencia plenaria. (Fue concedida por el papa Calixto II en 1122). Las condiciones son: 1º, visitar la Catedral donde está la Tumba del Apóstol Santiago el Mayor; 2º, rezar las oraciones establecidas (al menos el credo, Padrenuestro y pedir por las intenciones del Papa); 3º, recibir los sacramentos de la reconciliación (puede ser hasta 15 días antes o después) y de la eucaristía

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Las tres puertas

         Un día el discípulo le preguntó al viejo maestro:

“Maestro, ¿cuándo está permitido hablar?”

El Maestro respondió: “Cada palabra, antes de ser pronunciada, debe pasar por tres puertas:

“¿Es verdadera?”, pide el guardián de la primera puerta.

“¿Es necesaria?”, pregunta el guardián de la segunda puerta.

“¿Es amable?”, indaga el guardián de la tercera”.

Verdad, oportunidad, amabilidad deben ser los requisitos de nuestro hablar.

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Canciones para la Misa

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El domingo  

                                                       

        A lo largo de este año, en cada celebración, nos iremos fijando en todo lo que conviene saber, recordar y tener siempre presente para vivir muy intensamente la Misa.

         Es domingo. Todos los cristianos – los amigos de Jesús- se reúnen para alabar y cantar al Señor en la Misa.

         ¿Por qué precisamente el domingo? Porque es el día en que Jesús resucitó de entre los muertos. Es el día en que Dios, nuestro Padre, terminó la creación del mundo. Es el día en que el Espíritu Santo descendió sobre los primeros discípulos de Jesús.

         En este día, el primero de la semana, se nos invita a dejar las actividades ordinarias para dedicar un poco de tiempo a Dios y al prójimo.

         El domingo celebramos la Misa para estar con Jesús y acogerlo entre nosotros, y también para estrechar los vínculos que nos unen a la comunidad parroquial en donde vivimos.

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Asamblea en la carpintería

         Una vez en la carpintería hubo una extraña asamblea: fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija.

         Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que se pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

         De repente entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.

         Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un bonito mueble. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.”

         La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad, orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

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