La oración y el gesto 3

Alzar los ojos

         Cuando oramos, ¿hacia dónde dirigimos la mirada? El salmo nos responde: “a ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro” (Sal 122,1-2). Así expresamos nuestra familiaridad con el Señor, ya que le dirigimos la mirada sin temor alguno, al mismo tiempo que expresamos que nuestra actitud es la de estar prontos para escucharle y para cumplir su voluntad.

         Recordemos, también, que el Evangelio nos hace advertir varias veces que, cuando Jesús dirigía súplicas al Padre, lo hacía “alzando los ojos al cielo”. El tener los ojos elevados hacia el cielo supone que tengamos presente que, en el momento de orar, mantenemos elevados hacia Dios los ojos de nuestra fe, los ojos de la mirada interior de nuestro corazón.

         Elevar los ojos al cielo para orar evoca el gesto espiritual de elevar a Dios nuestra alma, para vivir siempre con “los ojos puestos en el Señor” (Sal 24,15).

(Centro de Pastoral litúrgica)

Acerca de Parroquia de San José de A Coruña

Misas: Lunes a sábado a las 19:00 h. Domingos y festivos a las 10:00 h. y 12:30 h.
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